Creación de resiliencia climática global: cómo los gobiernos pueden adaptarse y mitigar los riesgos climáticos a largo plazo

El lunes 4 de abril, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas anunció que es «casi inevitable» que las temperaturas superen los 1,5 grados centígrados acordados en el Acuerdo de París para finales de siglo,[1] y no es solo una “ventana estrecha” para que los gobiernos reviertan esto. Esto significa que, además de reducir significativamente sus emisiones de gases de efecto invernadero, los gobiernos deberán acelerar rápidamente sus esfuerzos de mitigación y desarrollar su resiliencia climática.

Impacto de la sequía y el cambio climático
GETTY
Gobierno resiliente al clima

El mundo se está calentando, y todos los años desde 2013 se clasifican como los años más cálidos registrados.[2] Podemos sentir y ver el impacto de este aumento de la temperatura: desde los incendios forestales provocados por la sequía que asolaron gran parte del sur de Australia en 2019 y 2020,[3] hasta las temperaturas inusualmente frías que experimentó Texas en febrero de 2021 que provocaron el colapso de la red eléctrica del estado , dejando a millones de personas enfrentando el duro clima sin electricidad,[4] hasta las catastróficas inundaciones en Europa occidental el verano pasado que cobraron la vida de 205 civiles.[5] Las personas de todo el mundo se ven afectadas por eventos climáticos imprevistos y están tomando medidas cambiando sus comportamientos para ayudar a proteger el planeta, desde hacer ajustes en sus rutinas diarias, hasta cómo eligen a sus empleadores y cómo votan. Los civiles ven la necesidad de un enfoque sistémico para abordar el cambio climático y exigen más[6].

Sin embargo, la buena noticia es que se están tomando medidas gubernamentales. El Informe de Tendencias Gubernamentales 2022 publicado recientemente por Deloitte revela que los gobiernos están priorizando la resiliencia climática. Impulsados ​​por las lecciones aprendidas de la pandemia de COVID-19 y las costosas interrupciones en las operaciones, las cadenas de suministro y la vida humana cotidiana, los gobiernos están repensando cómo pueden mejorar su capacidad para responder, recuperarse y adaptarse a eventos climáticos adversos. Algunos de los pasos que están tomando incluyen.

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